Sunday, September 30, 2007

Cuenta Atrás



" Golpearon tres veces la puerta.

Apenas nos atrevíamos a respirar; cruzábamos miradas ansiosas para confirmar que estaríamos todos allí, que nos dominaríamos y mostraríamos firmes en nuestra silenciosa actitud; así nada ocurriría.

Agazapados en la semipenumbra, sabíamos bien que si no nos delatábamos se irían. Por fin, del otro lado de la puerta, se alzó la voz siempre imperiosa: “No podemos hacer nada, no se les escucha, no deben estar aquí. Vamonos”.

Aún no nos atrevimos a movernos hasta que el último ronroneo de los motores se extinguió en la incierta distancia. Entonces y sólo entonces, como las otras veces respiramos aliviados y nos tumbamos.

- No podemos continuar así, esto es insoportable. La próxima vez no haré nada por evitar que nos descubran.

Le miramos sobresaltados y furibundos, pero por primera vez (y ahora me parece increíble que así fuera) fui consciente de que aquellas palabras, las mismas, las había escuchando tantas veces antes. Muchas veces. Incluso yo las había pronunciado. Incluso él, que escondía la cabeza entre las piernas en un gesto de desesperación inútil, también las había pronunciado y escuchado antes, como n letanía.

Por eso ahora no nos torturamos demasiado; y él, que aparenta consumirse tan sólo está fingiendo. Todos lo hemos hecho alguna vez… lo seguiremos haciendo en un mudo acuerdo que se impuso para no cometer alguna estupidez irreparable: no más de dos a la vez; si dos perdían los estribos, el resto estaríamos obligados a conservarlos para estabilizar la situación. Un juego muy útil para no enloquecer del todo.

Me levanté para calentar u poco de café. (El café es el único estimulante que aún nos llega). Lo bebí a sorbos lentos sin moverme del rincón. Tres horas, veintisiete minutos, cuarenta y tres segundos, contabilizando desde el momento en que golpearon la cancela, faltaban para la próxima visita.

Ya casi no hablamos y apenas pensamos. Antes era distinto. También teníamos más tiempo, claro. Del exterior sabemos que las estaciones siguen sucediéndose normalmente, que el sol sale, que llueve y nieva a veces. Por lo demás ignoramos como son ahora las cosas; sentimos que han debido cambiar mucho, o no, pero al menos, en algún lugar, se sigue produciendo café, pan y naranjas, nuestros alimentos habituales. Cuando vinieron por primera vez, ni nosotros, ni creo que ellos, supusimos lo que después se convertiría en esto. Instintivamente nos arrojamos al suelo y guardamos silencio.

Hacía frío, a pesar de ello tengo la boca seca, las manos pegajosas, gruesas gotas de sudor resbalan por todo mi cuerpo, la cara me arde como calentada por el son de algunos veranos que todavía recuerdo. Se han prendido los motores, oímos disminuir su sonido, sabemos que se alejan.

- ¿Volverán?

Nadie contesta. Nos levantamos y giramos aturdidos por la habitación.

No sabemos cuantos son, jamás los vimos, aunque seguro que siempre son los mismos. No podría explicar el porqué de esta extraña certeza. Son cosas que se saben. Simplemente. No sabemos de donde vienen. Uno sólo es el que habla. Del resto oímos pasos, murmullos, toses.

Al principio disfrutábamos con la esperanza de que se cansarían, que parecerían más, que no volveríamos a saber de ellos. Eran, por supuesto ilusiones, y en el fondo, ninguno lo ignorábamos. Pero en nuestras conversaciones, cuando todavía las había, nos gustaba fanfarronear.

- ¿Volverán?
- No… se cansarán.
- Si, seguro que se hartan… a ver, ya veremos quien resiste más….
- Venga, joder, que está claro….
- Se cansarán…. Jajajaja…. Se cansarán, desde luego.
- Puede que ya ni siquiera vuelvan.

Pero volvían, siempre volvían y nunca los oíamos llegar: Sabíamos que ahí estaban cuando golpeaban la puerta. Después sí, después aprendimos a conocer el momento exacto de su llegada; segundos antes nos acurrucábamos en el suelo, preparados, anticipándonos, pero siempre con la vana esperanza de que quizá esa vez no iban a llegar,

Luego aterrados escuchábamos los golpes y terminaba nuestro sueño, rodaba silencioso junto a nosotros, por el suelo.

Impotencia y terror nos iban desgastando poco a poco. Comprendíamos que eran bastantes más, que nos superaban en número, que podían de pretenderlo, derribar sin dificultad alguna la cancela y descubrirnos. Que todavía no lo hubiesen intentado no significaba nada. Podían hacerlo cualquier día. Por eso utilizábamos toda nuestra prudencia y no nos dejábamos impresionar por el despliegue de manifestaciones sonoras con que nos obsequiaban antes de retirarse. Nunca pretendieron engañarnos fingiendo una falsa partida y así cogernos por sorpresa, pero era mejor estar prevenidos, por si acaso, mejor no tentar a la ¿suerte?

Así pues, segundos, minutos después del silencio, cuando la última onda sonora del último motor en marcha se había desvanecido en el silencio, aún callábamos, expectantes, a la escucha, sin bajar la guardia.

Y así ha sido siempre desde entonces. Esperar, soñar que no volverán, pero volvían, desalentar y recobrar energías- Y vuelta a lo mismo.

Poco a poco aprendimos a pronosticar el momento exacto de su visita. No ha sido en realidad difícil; sólo nos costó un poco de tiempo. Pero el tiempo en nuestras circunstancias poco importa. Qué ironía.

Entre la primera y la segunda visita debieron transcurrir unos treinta días, un mes aproximadamente. De la segunda a la tercera otros treinta. De la tercera a la cuarta… treinta días…. Al menos así nos pareció entonces. Lógicamente era algo que nos preocupaba e interesaba: conocer cuando… pues así no estaríamos desprevenidos.

Contábamos los días y al llegar al 30 tomábamos todo tipo de precauciones. Y así fuimos dándonos cuenta de que ellos iban adelantando la hora de su llegada. Es decir, que si la primera visita fue de noche, al cabo de un tiempo…. (….¡ tiempo !) era de tarde… y luego de mañana. Hasta que por fin llegaron el día 29, y luego el 28, 27, 26, 25…. Y así logramos deducir el proceso. No recuerdo la fecha exacta, pero suponiendo que viniesen por primera vez el día X a las 15h. por ejemplo, entonces la segunda vez llegaron el día X-30 a las 15h. concretamente. La tercera visita se adelantó un segundo, es decir llegarían a las 14h 59m 59 sg. Una vez transcurridos 29 días, 23 horas, 59 minutos 59 segundos desde la anterior. En la cuarta ocasión debieron llegar a las 14h 59m 58sg… y así hasta hoy. Ya digo que eso no fue difícil de descubrir… lo único que necesitábamos era paciencia y eso, es una de las cosas que no nos debía ni nos debe faltar a nosotros, ni entonces, ni ahora; ahora mucho menos… 3h 27m 43sg… 2h …. , 1h …. 1sg…. El último segundo y, por fin, la hora cero.

Ha de llegar el momento en el que la cuenta atrás termine. (O eso queremos creer y creemos). Eso puede suponer el fin del tormento. Puede suponer que no regresen nunca más, nunca mas… Quién sabe… casi no me atrevo a escribir las palabras: ¿ y si empieza nuevo ciclo…?

En tanto mantener esta espera impaciente sin impacientarse. Pensar que un error, un solo error nuestro podría ser fatal… ¿y si alguien no aguanta y grita la próxima vez….?¿... de qué nos habría servido todo esto…?

Cada vez tenemos menos tiempo para descansar…. Los segundos se acortan, se acortan…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………. un segundo…


Golpearon tres veces la puerta.
Apenas nos atrevíamos a respirar; cruzábamos miradas ansiosas para confirmar que estaríamos todos allí, que nos dominaríamos y mostraríamos firmes en nuestra silenciosa actitud; así nada ocurriría. "

Uno dicta, el otro escribe, incesantemente una y otra vez, ensimismados, siempre lo mismo…. Que no les falte tinta y papel… y cada loco con su tema en este mundo de locos en el que ni están todos los que son ni son todos los que están…

"Hospital Psiquiátrico de la Virgen de la Esperanza"… (reza el cartel en la entrada). Si me quieres escribir ya sabes mi paradero.
LA SIRENA




A la entrada del templo dos columnatas tan altas como tú sustentan un frontispicio. Son columnas macizas de conchas, moluscos, fósiles, ya sabes.

Barroquísimo diseño de enredadas guirnaldas que se difuminan en verde musgo mar a través de la húmeda atmósfera y el color salino de las aguas. En efecto, si te acercas, verás diminutas plantitas almohadilladas en los recovecos.

Y allí descansa una pobre sirena plateada.

La historia y la leyenda relatan que siendo Ella, como era, la más bella de las sirenas y siendo su origen desconocido... (llegó moribunda desde la profundidad de aguas abismales en abisales cordilleras lejanas -eso dijo cuando le preguntaron de que parte del universo procedía-), y siendo además tan raro ese color suyo, extrañísimo plata puro, tan ajeno al verde algo iridiscente, al azul algo tornasolado, o a los rojos cristalinos algo plateados que conocían Ellos, Ellos, los que habitaban el mar allí, en aquellas dimensiones, decidieron sacrificarla, engarzarla en la roca marina que hoy es la antesala a la inaccesible oquedad de la cueva de la que te hablo, para contemplación, fervor y adoración venideros, por los siglos de los siglos (amén). Para que nunca se escapase escabulliéndose de su amor. Para amarla respetarla y admirarla por siempre, allí, estatua inmóvil.

Esto es terroríficamente precioso. Me gustaría poder fotografiarlo para que puedas verlo. Del interior manan sonidos trepidantes de cítaras y tambores vespertinos que buscan mi oído tan repleto siempre, te lo confieso ahora, de silbidos raros que me amedrentan a veces. (Y, a veces, casi consiguen, las cítaras y los tambores, hacerlos desaparecer. Ya ves qué cosas.)

Esos ausentes silbidos que retumban zumbidos de mil arañas entre mis sienes, son, lo sé, los ruidos cósmicos procedentes del punto exacto en donde el universo entero confluye para revolverse y girar ensimismado. Ese zumbido que silba es imposible de olvidar y quién lo escuchó una vez lo recordará y reconocerá por siempre eternamente para siempre.

Ya ves amor, ya no puedes pedirme que deje de enloquecer, porque sin tú saberlo he psicoanalizado también tu nombre. Te di el nombre del más hermoso y perfecto. No es cierto que yo no pueda conseguir siempre lo que quiero. Tú, por otra parte, has concertado muchas citas nocturnas a las que yo acudí. Creo que, a pesar de que lo ignoras, no te será difícil recordarlo. ¿Qué mas pruebas necesitas que ésta que lees?

Pero me parece que la luna se ha desvanecido de pronto; juraría que todo está tremendamente yerto y deshabitado si no fuera, lector, porque trato de gritar. Es un temor horrible el que me paraliza dentro de este sueño. No puedo gritar pero comprendo que sólo estoy soñando. Abro lo ojos no sin esfuerzo y mucha concentración en lo que intento; podría jurar que todo sigue deshabitado si no fuera porque escucho el ronroneo del radiador en su caja de madera al lado de la cama.

Y nada más, mi amor, querido oyente, sólo decirte que no sé que hacer contigo; que no esperes ser por siempre el sueño de esta locura milenaria mía aunque ya no puedes pedirme que deje de enloquecer,

No, yo no haré contigo como hicieron Ellos con La Sirena Plateada, aunque seas de Plata. Te deseo felices desvaimientos en tanto envejeces…. en tanto… yo sigo aquí… en la roca salina, inmóvil, y estoy intacta.

Sólo ya me queda recordarte que de vez en cuando serás bien recibido algunas noches, cuando hasta aquí llegue tu rostro a la deriva, tu voz, tu eco, tu cuerpo ausente y tu nombre ( el que te inventes o te invento). Vendrás y serás objeto de amor y atención… de nuevo volverán a sonar cítaras y tambores….. cada vez que vengas de regreso alucinando dioses despertará La Sirena del olvido mientras desfilan todas las estirpes de tus generaciones bajo el Templo, porque todo es posible oníricamente mientras sueño en tanto no se demuestre lo contrario.

Thursday, August 16, 2007

EL INFORME


Estaba nervioso, debía realizar el informe y aun no disponía de todos los datos, ni siquiera de los suficientes. No había contrastado ni comprobado algunos de los ya obtenidos. Debía terminarlo, se le presentaba un problema complicado y una larga noche.

Podría dejarlo para mañana. Le diría que era imposible:

"Ha sido imposible no he recibido los datos puntualmente, mis horas de trabajo han terminado, mi horario ha sido sobrepasado, no tengo porqué continuar aquí tratando de completar algo que los demás dejaron incompleto. Lo siento si es urgente pero yo no puedo ocuparme de todas las urgencias. Buenas noches".

Cerraría la puerta tras de si dando un leve y firme portazo para poner de manifiesto su sincera indignación y se marcharía tranquilamente a su casa donde su mujer le ofrecerá un gruñido afectuoso y una cama caliente. Sí, lo haría. Lo hará. Pero primero se fumará un cigarrillo para estar más tranquilo, para no alterarse, porque se altera, porque no quiere gritarle.... Y sabía que le iba a gritar, que le gritaría, pues ya estaba harto. No volvería a callarse como aquellos otros tantos días de calendario en los que tuvo que permanecer hasta cinco horas extras, sin sueldo extra, por no enfrentarse con él. Pero ahora ya no. Hoy no. Hoy estaba decidido y lo haría. Debía imponerse. No quería seguir arrastrándose como toda la (puñetera) vida. Arrastrándose. Cuando era un chaval, se arrastraba...

"... eh tú traeme un paquete tabaco..."
"... dame el dinero y te lo traigo..."
"..no, primero me lo traes que no me fío... "
"... yo tampoco..."
"... tu no tienes que fiarte, sólo ir a comprarme un paquete de cigarros, arreando chaval..."
E iba. Y regresaba...
"... toma, dame el dinero..."
"... te esperas...."
".... pues no te lo doy...."
"...trae pacá..."

Y se lo quitaba de las manos aquel matón de barrio....hoy y mañana el otro...

Prendió un nuevo cigarro. Arrastrándose, siempre arrastrándose. Suplicando..

"...no, por favor, dejadme..."

"... ¿es que no eres un hombre?...¡vamos!¡pégame!...venga dame, nenaza..."

"... no, por favor, no...!"

Una patada, un puñetazo, risas...

"¡VAMOS DEFIÉNDETE!"

"...NO, POR FAVOR, NO..."

Se arrastraba por el suelo con las manos cubriéndose la cara, sollozando, mientras que los otros le golpeaban y golpeaban. Luego llegaba a casa maltrecho y sangrando. Su madre le chillaba: ¡ERES UN COBARDE!¿COMO PUEDES PERMITIR QUE TE MALTRATEN ASÍ, INÚTIL, ASÍ NO LLEGARAS A SER NADA, NUNCA SERÁS NADA, NUNCA SERÁS NADIE! Y el lloraba mientras ella de mala gana le daba mercromina en las heridas, sin ternura, recriminándole. Pero ya no. Nunca más.

Volvió a la realidad y contempló el inmenso montón de carpetas y papeles que se levantaban sobre su mesa y con los cuales debería completar el informe. Sacó otro cigarrillo y lo encendió con la colilla del anterior.

"Tengo que hacerlo,
tengo que hacerlo (se decía), al fin y al cabo es mi deber, así me lo quito de encima de una vez y mañana me dedico mas relajado a otra cosa. Quizá, si lo termino esta vez me subirá el sueldo, no se puede vivir con esa miseria, mi mujer me lo dice, aunque yo no vivo mal. Ella siempre me dice que no me decidiré nunca, que no pienso en mis hijas, que llevo mas de 20 años en la empresa y estoy como el primer día. Y no le falta razón, otros que entraron después que yo ahora están en los puestos ejecutivos, llevan a sus esposas a los teatros de estreno y a la ópera. Se ocupan de asuntos importantes en la empresa. Se compran coches, abrigos de pieles, joyas, salen a cenar y veranean en hoteles de lujo o en villas con piscina que yo nunca he podido permitirme...."

".... y yo, pobre de mi... (escucha decir a sus mujer mientras mira absorto el humo deslizarse junto a la bombilla del flexo) no paro, cocinando para ti, limpiando, fregando, siempre encerrada en esta casa, sin salir nada mas que a la compra y contando el dinero, mirando una y mil veces lo que me llevo por si no me llega... y tú no haces nada, maldito sea el día que te conocí... "

El agacha la cabeza y no dice nada.

"... maldigo el día que te dije que te casaras conmigo..."

Porque se lo pidió ella, él no hubiera sacado el valor para hacerlo.

"... mañana voy yo y hablo con tu jefe, porque tú no tienes lo que tienes que tener, tú no tienes agallas, te arrastras, le lames los pies y de esa manera te paga, te trata como un esclavo, como a su perro dócil, como al perro que lame los pies de su amo..."

Prende otro cigarro e intenta en vano concentrarse en el trabajo. Intenta escribir algo y no le sale. Consulta unos folios, vuelve a mirarlos, los coge, los deja... No puede concentrarse. Es un tirano. Es un tirano.

"Bueno días, yo, verá... es que mi mujer... ejem.. verá si usted pudiera, ya sabe usted que yo... mi mujer....bueno, lo que quiero decir es que mi trabajo, mi antigüedad... no se lo tome usted a mal pero es que, las circunstancias, usted entenderá... si pudiera ser.. tengo tres hijas, los estudios, hay que vestirlas y alimentarlas..... No, no pido mucho más, sólo un pequeño aumento porque los tiempos son difíciles ¿sabe usted?"

Lo sabe, claro que lo sabe. Es un tirano. Si ni siquiera me escucha. Se levanta sonriente, me da una palmadita en la espalda.....

"Usted es un buen empleado y como bien sabe, los tiempos son difíciles. Pero tratándose de usted miraré a ver que puedo hacer. Ya le diré"

"Gracias, muchas gracias, no sabe cómo se lo agradezco, no sabe´cuánto me ha costado tener que pedírselo pero..."

"No se preocupe, no se preocupe..."

Tirano. Todo lo que le digo cae en saco roto. Nunca me contesta. Ni para decirme que no. Tirano.

Un cigarrillo más.

"Está bien, terminaré el informe, porque ahora nos hace falta el dinero mas que nunca, si no lo termino es capaz hasta de despedirme y eso con la niña como está seria tremendo. Y dice su madre que ha sido por mi culpa, porque no estoy pendiente. Que las tenia que haber metido en cintura para que no se desmanden, dice. Pero... ¿y quién se podía esperar eso de mi niña? Además ellas ya son mayores y yo ya no tengo poder sobre ellas. Nunca supe imponerme. De chiquitinas me miraban altivas y me mandaban callar lo mismo que su madre.
"Mamá ha dicho que sí así que tu te callas... "

Ella también tuvo la culpa... y ahora la mayor preñá, otra criatura mas que alimentar en el mundo.... dice su madre que yo no la he vigilado lo suficiente, que he sido blando, que qué iba a hacer ella, una mujer sola, que al fin y al cabo está sola porque yo siempre estoy trabajando, y para lo que me pagan.... que de eso se valen, que si yo fuera un hombre buscaría al padre y le haría pagar por lo que le ha hecho a nuestra niña, que...

El humo de los cigarros se iba acumulando lentamente en las capas mas altas de la cargada atmósfera de la pequeña y cerrada habitación. Una neblina intoxicante flotaba alrededor de la lámpara e impregnaba todo de un olor fuerte a ropa sudada y tabaco, un olor que no hubiera sido capaz de disolver el aire templado de las calles. El hombre tenía los ojos enrojecidos y llorosos pero el lo achacaba al exceso de trabajo, tal vez.

De nuevo tomó el paquete y aspiró la reconfortante nube de veneno. Trató de poner toda su atención en el trabajo sin conseguirlo. Dudaba, rectificaba. Oscilaba entre dos polos. Hacer el informe y quedar como el empleado modelo de idiota... (que sólo de vez en cuando, muy de vez en cuando, vamos casi nunca, por no decir nunca, se queja, el siempre seguro servidor, el honrado, el honesto, el que nunca levanta la voz, el comodín, el que carga con los trabajos que los demás dejan a medias -para irse al cine con sus novias, o de compras, o a tomar helado, o de paseo por la Gran Vía.. que más da, el caso es el caso...- el irrisorio, el causante de risas, penas y compasiones baldías, el tan traído y llevado en el vaivén de los otros, el sin voluntad, el hombre a medias, el hombre gris que nunca destacó en nada aparte de sus miserias, el que quedaba anulado escondido tras la pila de papeles, el que temblaba ante un uniforme aunque fuera el cartero, el que se impresionaba ante los que se sentaban tras los amplios escritorios en sillones giratorios y reclinables, el que no sabía decir no a un vendedor pesado, el que jamás presentó una reclamación ni una queja, el esclavo -tenía razón su mujer- el perro)... o sacar de si esa parte escondida... esa parte de macho, de hombre viril aclamado por las multitudes, el líder, el dictador, el amo y señor (al menos de su mujer y sus hijas), el hombre de personalidad arrolladora, de brillante porvenir, un hombre exasperante pues tenía derecho a exasperarse, el exigente porque podría ser muy exigente, podría ser un tirano porque había sido tiranizado, el organizador nato, el impenitente e impertinente hombre de negocios,el arrogante, el orgulloso, el que haga lo que haga está bien hecho, el dedo acusador de los inútiles que rondaban a su lado...

Y se veía alto y fuerte con varonil atractivo caminando por los pasillos de la empresa (en la cual el era el último macaco a pesar de ser quien al final de una forma u otra les sacaba a todos la cuchara del plato o al menos eso creía, quería creerselo y se lo creía). Todos guardaban respetuoso silencio a su paso una vez que respetuosamente le daban los buenos días con admiración y envidia. Y se veía conduciendo un descapotable y último modelo acompañado de una rutilante y rubia (de bote) secretaria a la que obsequiaba con carísimos regalos sin que su mujer lo sospechara. Como un perfecto y eficaz hombre de negocios podía y debía gastar, derrochar, viajar, llegar tarde a casa y tener amantes. Se veía rodeado de directores de banco que le suplicaban que se le rebajaban y le hacían la pelota para tener el honor y el honroso placer de preocuparse en mantener a salvo su fortuna.

El calor que le quemaba los dedos hizo que se le desvanecieran los ensueños en el humo. Aplastó el filtro requemado en el cenicero atestado y encendió otro cigarro.

El aire se iba haciendo irrespirable en el reducido, mediocre y carente de ventilación exterior "despacho" que era su vida. Era justo lo suficientemente largo y ancho para acoplar, no con demasiada holgura, una mesa de madera oscura que hacía las veces de escritorio, una silla de respaldo recto y duro, un archivo en un rincón y una percha de brazos que se alzaban incansablemente desvencijados soportando el peso del abrigo y la bufanda y desnudos en verano. Había también otra silla junto al fichero. Esa silla jamás había sido utilizada por nadie al menos que el recordara. Y recordaba bien.

Se levantó al fin con aire decidido dirigiéndose con paso vacilante hacia la puerta cuya mitad superior de cristal estaba cubierta por una persiana opaca. Acercó la mano al tirador e incapaz de articularlo se volvió desesperado. Empezó a caminar de un extremo a otro de la menguada habitación. Uno, dos, tres pasos. Media vuelta. Otros tres. Media vuelta. Fumaba dando ansiosas caladas, llevándose la mano vehementemente a la boca y dejándola caer y subiéndola al instante. Aspiraba ávidas y largas caladas. Como un padre que espera angustiado y feliz la llegada de su hijo, el hombre esperaba angustiado el nacimiento tan soñado y esperado de su otro yo, pero no era feliz.

Se sentó en la silla que se le clavaba en los muslos. Nervioso, tembloroso, agitado. Su interior era un auténtico y tópico campo de batalla en el que disputaban dos enemigos terribles en una lucha truculenta. Le temblaba el pulso sosteniendo otro flamante cigarrillo.

Consultaba los papeles de la mesa y escribía lo que podía con escritura desigual, rasgos confusos y lineas ondulantes como si estuviera bebido. Soltaba el bolígrafo, se llevaba las manos a la cabeza, se revolvía el pelo, se estrujaba la cara, se retorcía los dedos, intentaba escribir, se levantaba, se sentaba. Lo hago no lo hago voy no voy me rebelo no me rebelo.

"Iré, le diré que no puedo hacerlo, que estoy hasta las narices, que me quiero ir, que me iré, que diga lo que quiera que yo no aguanto más"

Pero seguía mirando papeles y escribiendo letras incomprensibles. Intentaba meter los folios en el rodillo de la máquina de escribir (aun no habían ordenadores en las oficinas en esa época)y se le estrujaban. Entremezclaba sus pensamientos.

"No es para tanto al fin y al cabo, se decía intentando convencerse, solamente necesito concentrarme, concentrarme, concentrarme... y en menos que canta un gallo está hecho, será impecable y me quedará la satisfacción del deber cumplido.... pero estoy harto del deber... este dato es incorrecto, si es que no hacen una a derechas, a ver, la página... la 53... en la pagina 53 o 54 creo que era... donde está, joder, no lo encuentro... me largo, me largo... a ver si puedo terminarlo... no puedo... si... me voy, me largo..."

Cigarrillo a cigarrillo la densa nube se iba enriqueciendo de partículas contaminantes. Le empezaba a resultar difícil respirar, pero no se daba cuenta. Había humo dentro y fuera de sus pulmones. La indecisión le oprimía el corazón entorpeciéndole los latidos. Tosía, se le saltaban las lágrimas, le picaba la garganta. Cada vez tosía mas y los bronquios le chirriaban mientras lo hacía. Las lágrimas producidas por la tos y la irritación ocular se le mezclaban con las de impotencia.

Había ceniza, restos de tabaco, colillas, filtros y paquetes vacíos por el suelo. Olía fatal y cada vez tosía mas y mas. Sus fuerzas iban menguando y se estaba sumiendo sin darse cuenta en un placentero y embriagador adormecimiento. Los pensamientos se le iban ahora haciendo lentos como murmullos, en el cerebro imágenes de un carrusel que iba girando a cámara lenta, el corazón cada vez le palpitaba mas despacio. Pero no se movía de la silla. No dejaba de fumar y fumar. Se estaba asfixiando sin entender lo que le sucedía....

"No puedo respirar... ¿que pasa?"

Fue una de las últimas cosas que se oyó decir a si mismo.

El humo era denso. No había ventanas y el humo sólo podía escapar por entre las rendijas de la puerta.

Cayó de lado sobre la mesa con los músculos agarrotados. En el instante en el que comprendió lo que estaba sucediendo intentó (o al menos eso le pareció) levantarse para abrir la puerta pero ya no pudo. Entre convulsiones consiguió incorporarse un poco para acercarse a la puerta con el cuerpo encogido, tratando de contener la tos. Cayó de nuevo esta vez al suelo y reptando logró alcanzar la salida. Desde el suelo alargo su mano al pomo para comprender que era imposible abrir. Alguien había cerrado por fuera. Algún despistado... o un bromista.... El corazón debilitado no soportó por mas tiempo la tensión y la falta de oxigeno.

Ya no quedaba nadie en ninguno de los despachos contiguos. El último empleado hacía horas que había dejado atrás la rutina diaria. Nadie echo de menos el informe. Nadie.

Como tantas veces solía llegar a su casa a altas horas de la noche, su mujer ni se preocupo por la tardanza. Se acostó y durmió plácidamente hasta que sonó el teléfono. Una voz al otro lado le dijo que, por la mañana, casi de madrugada, las mujeres de la limpieza que siempre iban temprano, habían abierto la puerta del despacho 5, que habían encontrado el cuerpo de su marido en el suelo, inerte, que habían llamado a la policía, que estaba muerto, que la luz estaba encendida, que era incomprensible, que nunca sucedió nada semejante, que estaba rodeado de montones de colillas, que aún había humo en el cuartucho cuando entraron, que al principio pensaron que muy posiblemente la muerte fue debida a un fallo cardiaco, pero que no, que después se han dado cuenta de que murió de la asfixia producida por el humo del tabaco, que que absurdo, que no lo entendían, que debía personarse para reconocer el cadáver y hacer los tramites correspondientes, que que absurdo que era incomprensible que los designios divinos hubieran querido arrancar así la vida honrada a un hombre honrado, que que lástima que una vida honrada terminase así, absurdamente.


Friday, June 29, 2007

En próximas entregas no necesariamente por ese orden y provenientes de un lejano siglo:

Escuela de Dioses
El Informe
Sólo una historia más
Cristales y gusanos
Cuenta atrás

Etc....
El Dios De La Soledad.

Ahora soy yo el habitáculo de mi planeta. Se me ha quedado pequeño. Me asombro de no ser esférico. Cuando nací fui uno mas. Ahora soy sólo uno. Cuando nací lo verde se extendía ante mis ojos, este hecho lo he de recordar eternamente. Mis padres se sorprendían de que lo recordara. Decían que nadie recuerda lo que vio al nacer. Para mi todo estaba tan claro... Recuerdo a mi madre, sola, gritando a esa inmensidad verde de altas hierbas. Recuerdo sus sudores y mi tristeza, mi sorpresa al abandonar aquel calor tibio, aquella oscuridad suave que me proporcionaba su vientre.

Entonces éramos muchos. Más allá del prado existían gentes, grandes ciudades, grandes y extrañas cosas.

Mi madre parió a solas mientras regresaba de las tierras. Ella sola. Siempre fue una mujer fuerte.

Yo no era inteligente a pesar de esa memoria mía de la que se asombraban los profesores por cuyas aulas pasé.

Cuando me examinaron en aquellos otros centros que tan pronto eran inmaculadamente blancos y cegadores, como deliciosamente acogedores y oscuros... blandos, ( recuerdo mullidos cojines aterciopelados, música agradable y siempre una voz lenta que preguntaba y preguntaba), dijeron de mi algo así como que la memoria se había desarrollado desde el mismo instante de mi nacimiento (o aún antes) de una forma anormal, y con ello, quedaron disminuidas o incluso anuladas el resto de las facultades intelectuales que todos los demás poseían.

Luego empecé a crecer. Me llevaron a otros centros para estudiar ese crecimiento también anormal. Intentaron múltiples tratamientos que no merece la pena detallar ahora, todos fueron inútiles. En poco tiempo sobrepasé los tres metros. Un verdadero monstruo.

Aún, claro, tengo grabadas todas las miradas que la gente me dirigía por la calle: de extrañeza, ironía, miedo..... Las recuerdo porque en aquella época mi memoria aún era infalible. Así pues, junto a mi gran mole, acarreaba la pesada carga de la memoria y la torpeza.

Seguí creciendo y creciendo. Me convertí en un verdadero fenómeno. Reportajes, entrevistas... me contrató un circo. Sus dueños se hicieron millonarios, pues con mi brazo apoyado en los tejados de los edificios de más de seis metros, como lo pudiera estar cualquier ser normal sobre la barra de un bar, no dejaba de ser un grandioso espectáculo.

Más tarde fue horrible. Nada podía impedir que mis células se multiplicaran y cada vez lo hacían más rápidamente. El terror asoló las calles. Mi figura era visible a cientos de kilómetros. Intentaron destruirme por todos los medios. Habría sido mejor que yo mismo hubiese acabado conmigo mismo (válgame la redundancia), pero mi torpeza no me permitió hacer el quizás correcto razonamiento. Utilizaron las mas sofisticadas armas que se podían emplear sin perjuicio a la verdadera raza conformada por el resto de habitantes de este planeta que hoy se adhiere a mi de una forma brutal y del que no soy capaz de separarme. Continuamente se mueve en el interior de mi cuerpo y yo lo siento. Cuando lo vi por última vez antes de que, distraido, me diese cuenta de que se me había introducido en la boca, comparado conmigo no era mas grande que una pequeña chinita de río, de aquellos ríos que tanto me gustaban. Antes se movía en espiral alrededor de mi piel. Ahora me araña las entrañas. Pero cada vez mas débilmente.

Todas sus armas juntas no consiguieron nada. Yo continuaba arrasando cosechas que comía de una sentada, secando ríos, aplastando edificios, sin querer hacerlo. En mi afán de sobrevivir no me detuve ante nada, es más, ni siquiera pensé por un momento que estuviera haciendo mal y cuando me disparaban y la gente gritaba y se alejaba de mi, pensaba que se trataba de un juego, y reía, y saltaba, con lo que conseguía que las catástrofes aumentaran. Horribles terremotos asolaban ciudades y millones de seres morían constantemente por causa mía.

Los estados mas poderosos se reunieron y por unanimidad decidieron utilizar contra mi sus mas terribles y poderosas defensas. Esto si supuso el fin. Yo únicamente sentí un cosquilleo extraño en el cuerpo pero todo quedó arrasado. Tal vez fue mejor así, pues sino seguramente hubiera terminado yo con ellos de una forma mas dolorosa.

Cuando reaccioné y comprendí, sufrí mucho. Me agachaba y miraba los cadáveres que cubrían todo el planeta. Decía: ¿Qué pasa? ¿Porqué no corréis? Poco a poco entendí que aquello era la muerte. Entonces lloré por segunda vez en mi vida. La primera el día de mi nacimiento. Desde entonces he llorado muchas veces.

Lentamente vi como se iba reduciendo lo que ya me parecía una pequeña esfera. Ya no distinguía los restos de cadáveres. No he vuelto a comer ni a beber y parece ser que no lo necesito. Tampoco se el tiempo que ha pasado, ni si sigo creciendo, aunque intuyo que no estoy estabilizado en mi volumen actual.

Mis capacidades intelectuales han ido surgiendo. Creo que mi memoria ahora es normal pues de todo cuanto pienso no todo lo recuerdo después. Se que hago abstracciones, aunque de aquel tiempo pasado, nada absolutamente nada aun he olvidado. Los recuerdos me torturan.

Ahora que puedo comprender me siento indescriptiblemente solo. Quisiera gritar pero a quién. A qué. Seguiré girando en la inmensidad. Seguiré creciendo. ¿Hay alguien mas? ¿Habrá alguien? ¿Terminarán las estrellas del universo siendo polvo en mi estómago o adheridas a mi piel como motas de polvo?¿Perdurará mi memoria u olvidaré tal vez algún día que he existido?

ELGATOQUETODOLOSABE

Ya ha vuelto a caer la tarde. Ya recogen las madres a sus hijos de los parques. Ya se esconden los defectos tras una sombra de benevolencia furtiva. (De noche todos los gatos son pardos). Ya huelen las cocinas a fritangas. Ya reciben los bares las oleadas sedientas. Ya se aman los enamorados en las esquinas. Ya se fatiga el metro por la excesiva carga. Ya refresca. Sólo unas horas más y todo estará en calma.Sólo unas horas más y el silencio será la mejor compañía en los barrios alejados, en las calles solitarias. Sólo unas horas más y el bullicio reinará en los lugares de la noche, y unos recrearán sus penas en el silencio y otros en el bullicio.
Las ratas se atreverán a asomar su hociquillos y correrán de hueco en hueco. El aullido de un perro se confundirá con alguna sirena despistada.
Mauricio cogerá sus pinceles, dice que la noche le inspira.
Sólo unas horas más y el gatoquetodolosabe hará su gloriosa aparición. Surgirá su cabezota entre las sombras e iniciará su ronroneo nocturno.

- ..... miaaaaau....

Dos grandes ojos, verdes, de cristal, transparentes....

- ..... miaaaaau....

Giran hacia la derecha, hacia la izquierda. Abre la boca sin emitir ni un solo sonido, desliza su lengua vigorosa sobre el vientre y la parte delantera del cuerpo, las patas, las manos, luego éstas se dirigen a la cara, sólo dos pasadas. Basta. Se sacude como intentando echar de sí el nuevo sueño. Listo. ¡Cómo gusta el gatoquetodolosabe de inspeccionar su reinado!

- ..... miaaaaau....

"Yo soy el gato que todo lo sabe"

- ..... miaaaaau....

Corre salta sube baja se balancea se para mira maulla. Tejados terrazas chimeneas antenas árboles calles aceras ventanas portales... nada se escapa.. todo le pertenece. Conoce la vida de todos. Husmea junto a los cristales y se sonríe pensando:

"Yo sé lo que haces. Yo soy el gatoquetodolosabe"

No le interesa perseguir ratones, le gusta ver como otros lo hacen para comprobar que todo sigue su orden. Las gatas, entre cánticos rituales, maullidos al cielo, pretenden seducirle, y no hacen sino comunicar la presencia del gatoquetodolosabe a las gatas de los próximos tejados. Se lavan, se atusan los bigotes y esperan mohinas su llegada, insinuantes. Pero el gatoquetodolosabe pasa majestuoso ante ellas, balanceando su cola larga y erguida, dirigiéndoles sólo una leve mirada de indiferencia. Continúa su camino imperturbable. Alguna recibe tal vez un coletazo amistoso... ¡divina suerte la suya!...Pero tampoco esta noche hubo elegida.

"Pobres gatas vulgares. No saben que yo soy el gatoquetodolosabe".

Es el mas bello, su porte, el más elegante, macho fuerte, y si fuera toro mas que miura sería. Si hay mirares felinos, el suyo es el más felino e irónico. Sus movimientos, los más ágiles.

- ..... miaaaaau.....

Prosigue su ronda.

Si se escapa alguna zapatilla para hacerle callar piensa:

"Ignorantes humanos... ¿No sabéis que no podéis hacerme daño?¿Cuando entenderéis que yo soy el amo?"

Y por su puesto no se molesta en disminuir sus maullidos.
Calle a calle. Edificio a edificio, continúa incansable hasta que llega el día. Entonces nadie sabe donde se esconde, nunca se le vio después del amanecer. Siempre surgió en las tinieblas de la noche, entre las chimeneas, entre las tejas, entre las estrellas.
Cuando se acerca a las ventanas de los pensadores nocturnos, se dice a sí mismo:

"Pobre loco, preguntándose qué es el mundo, qué es la vida, qué es la muerte, qué hay más allá de la vida y la muerte...todo eso se pregunta el pobre loco y... ¿para que? Si yo soy el gatoquetodolosabe. El mundo es mio, me pertenece. La vida un sueño mío, una ilusión. ¿La muerte? Bueno... algún día han de terminar las ilusiones... ¿Mas allá de la vida y la muerte? Lo que a mi imaginación se le antoje. Pobre loco. Al final será lo que yo quiera que sea. Mejor haría en dormir tranquilo y dejar que yo disponga, porque soy el gatoquetodolosabe.
Yo sueño y ellos viven. Estaba tan sólo, tan aburrido, que tuve que hacer algo para entretenerme... se me ocurrió esta ilusión.... pudo haber sido otra, pero de momento me distraigo. De noche miro lo que de día sueño. De día lo creo y de noche dejo que cobre vida propia. Que los pobres locos sufran por cuenta propia. que amen, que piensen, que se diviertan solos. Los dejo que duerman y que ensueñen sus mundos. Los abarco a todos, los pienso a todos, los manejo a todos. Hago que se se hundan, que se alcen, que se amen, que se odien, que construyan, que destruyan, que imaginen, que procreen, que progresen, que se enfermen, que se curen...y, lo mejor, es que consigo que se crean dueños de si mismos.
Yo inventé su historia y ellos se la creyeron, les dí dioses para que pensaran en mi en las noches cuando yo los contemplo. Yo soy su amo y señor. Yo soy el gatoquetodolosabe.
No son mas que sombras de mis sueños. Cuando yo quiera desaparecerán, dejaran de existir y ni siquiera lo sabrán. Sólo yo puedo existir por mi mismo. Yo sólo, Pero me gusta este mundo mio, me apasiona, me absorbe,... me domina... ya no puedo dejar de pensar en la trama, a veces me da miedo que mi imaginación se agote. ¿Donde pasearía por la noche? ¿En que soñaría de día?
Corren tiempos difíciles peroo.... ¿Que he de hacer yo? Ya no puedo imaginar otra cosa. Debo proseguir la historia que inventé, y no quiero que termine jamás. Es posible, soy infinito, soy eterno. Mas mi mundo me está dominando, se me viene encima. A ellos les dominan sus riquezas y mi riqueza es mi mundo. Podría desmoronarlo todo de un coletazo. Yo soy el amo. Yo soy el gato que todo lo sabe. Yo hice que los pobres locos pensaran. Y resulta que les gusta pensar. Resulta que piensan y piensan en lo que yo no pensé que pensarían. Luego.... ¿son capaces de pensar por si solos?. No. No es posible. Sólo pueden hacer lo que yo les permito que hagan. No ¿Es posible? Serán capaces de continuar ellos mi mundo? ¿Serán capaces de concluir mi historia? No, no es posible. Tan solo son muñecos, juguetes. Solos no son nada. Fueron hechos a mi antojo, para servirme, para distraerme. Ellos por si mismos no tienen vida. ¡No pueden tenerla! Existen por y para mí. Es cierto que a los pobres locos les doté de mayor inteligencia, mayores poderes que al resto de mis seres. Pero se la dí yo. Yo puedo quitársela de un coletazo. No pueden dominar al gatoquetodolosabe como dominan a los otros gatos.
No hay nada superior a mi. Yo soy el amo. Todo empezó cuando sobresaltado por un portazo mientras dormía me dije: ¡Estoy solo! Empecé entonces a imaginar luces, formar ideas y creé el mundo. Sonidos, silencios, historias, palabras, todo fue el producto de mi sobresalto. No hay que darle mas vueltas... ¿Dije sobresalto?... Si yo estaba solo... ¿Quién dió aquel portazo? Si yo estaba solo..... en mi escondrijo, siempre estuve solo....¿dije escondrijo?... pero... ¿quien hizo entonces aquel escondrijo si yo estaba solo? "


Saltaba, brincaba y se contorneaba siguiendo estos pensamientos y ensimismado en ellos el gatoquetodolosabe no reparaba en que el sol ascendía disipando las tinieblas sin que él lo imaginara. No se daba cuenta de que estaba abandonando lo suyo, de que ya no gobernaba los destinos, que estaba soltando el mundo a la deriva. Aterrado al descubrirlo, se precipitó por los tejados, corría, mas que correr volaba.

- ..... miaaaaau....... miaaaaau.......... miaaaaau.....

Sus grandes ojos, verdes, de cristal transparente, aparecían ahora inmóviles, colapsados, fijos en la dirección de su guarida, su escondrijo. Mientras volaba ya sólo pensaba en acunarse y ronronear apartado de la luz solar, de la cegadora luz del sol. Llegó exhausto, completamente fatigado. Mas .... oh desgracia... sus pupilas dilatadas por el terror no vieron algo que jamás estuvo allí: un pozo profundo.... Cayó en el inevitablemente. Descendía veloz en una caída que parecía no tener fin. Un misterio mas que añadir a su lista, el portazo, el escondrijo, el pozo.

"Quién los puso ahí... quién los creó. Si yo soy el gatoquetodolosabe. El único. ¿Adonde me llevan y quienes? Se acaba el gatoquetodolosabe. Adiós mundo mio, ya estás en marcha y no puedes girar en marcha atrás. No habrá retorno. Te quedas ahí. Habrás de manejar por ti mismo tu destino. Ten cuidado mundo mio. Tened cuidado pobres locos. En vuestras manos queda. Cuidadlo. Concluid mi historia con un feliz final. Se marcha el gato que todo lo sabe y no sabe a donde. ¿Acaso habrá algo mas allá, algún otro gato mas grande que el gatoquetodolosabe.... ? ".

Ya ha vuelto a resurgir la mañana. Ya despiertan las madres a sus hijos. Ya se vislumbran de nuevo los defectos. Ya huelen las cocinas a café y tostadas. Ya se amontonan en los bares las oleadas hambrientas. Ya se despiden los enamorados hasta la tarde. Ya se fatiga el metro por su excesiva carga. Ya refresca. Ya se recogen los últimos bulliciosos. Ya reina la algarabía en los barrios...Ya debe forjar el mundo su camino en solitario. Sin su gatoquetodolosabe.


Sunday, April 22, 2007





No obstante, unos minutos más y sonríes irónico, te agachas como buscando algo; pareces verlo, y sonríes más guardando tu tesoro en el bolsillo. Si alguien te hubiese visto... el coche también se había perdido en el silencio, en el mismo silencio en el que antes se había perdido ella... si te hubiese visto alguien y preguntado, habrías contestado, el orgullo, se me había caído, pero lo encontré, mira… Tras soltar una carcajada y perder también todo el cinismo en el silencio…., acariciado por las campanadas que no sabes de que lugar del mundo procedieron: las cuatro; el tiempo había estado perdido… en el silencio, perseguido por la inconsciente reflexión que se forjaba, la decisión … tal vez… un recuerdo del futuro pasajero…

Por lo tanto, no más horarios, no más trenes subterráneos ni pocas horas de sueño. Seguridad económica para unos años… y ya veremos qué… y después… ya lo veremos.

El viaje fue lento y pesado. Los autobuses aburren. Bajas lento y pesado tras unas cuantas cabezadas de sueños imprecisos. Afuera el aire es frio, húmedo y oloroso. Debe hacer un par de horas que oscureció; por las calles sólo e pasea una neblina leve y suave. A pesar de los años que han pasado recuerdas bien el camino. Es difícil perderse. El murmullo de un pequeño caudal atraviesa bajo el puente; más allá las luces de algunos comercios, son nuevos, fluorescentes y metálicos, aunque sobre ellos se elevan los muros terrosos y desconchados de siempre. Pero la tasca está abierta, las mesas de madera, la barra de mármol amarillento. Pides una ginebra, sola.




Sin Titulo I (aquí)

Saturday, March 10, 2007

......
........

Wednesday, February 07, 2007

Put_On (virtual)

No se como he llegado a esto, pero ha pasado... No he vendido mi cuerpo pero si mi alma. Mis almas. He dejado de ser yo para ser Adelaida, Riota, mxj, textraño, Ana, NTarañable, alba, la bala perdida, fadogmatic, sibilla, Aracne, Lola, Silvia , blablabla y etcetcetc.
He conocido a LuiChi, Rockero, Morfeo, jimmy, lionel, lobito, sir_miente, Cobra, corazón loco, Qué me matas, pantomaca, blablabla y etcetcetc.
He prometido amor eterno en ocho ventanas distintas abiertas a la vez.
Bebí cerveza con Tulio en Madagascar y comi zarangollos en la huerta de Murcia con peperonni. Navegué en góndola por Venecia de la mano de mi adorado Giuxxepphe, tomé un capuchino carísimo en la plaza de San Marcos y nos besamos apasionadamente sobre un pequeño puente de madrugada.
Juré fidelidad a cada uno. Al enfermo Reimon que murió al poco tiempo y al escritor maldito que me enviaba poemas inviables. Me hice invisible con misterk y atravesé paredes para robar bancos.
Todos me amaron y a todos amé y mentí apasionadamente. Me desvelaron sus secretos y sus bajas pasiones y a cambió yo les dí un amor virtual y de placeres que nunca hubieron conocido antes. Conozco sus caras, sus cuerpos, sus teléfonos y direcciones. De mi no saben nada. Vieron rostros que no eran el mio, lugares y hogares que jamás he conocido. Jamás obtuvieron gemidos por cam ni cuerpos desnudos. Sin embargo sus manos volaron por mi piel mientras se masturbaban al ritmo de mi juego. Bebí su semen y dormí embadurnada en su sudor. Chupé sus lenguas y mezclé sus salivas con mis labios mientras bebía vino o aguardiente. Me han atado, mordido, amordazdo, azotado. Me han abrazado con ternura infantil, con rabia y celos y me han contado cuentos al la luz de una hoguera mientras yo acariciaba sus pieles inocentes. Dejé que me atravesarán sus penes infalibles mientras yo lanzaba alaridos hasta quedar con la voz rota. Han palpado y conocen cada rincón de mi cuerpo distinto para todos. Conocen a la rubia teñida o natural. a la castaño caoba, la pelirroja y el cabello negro de de una sádica punki.
Con Calixto entoné canciones de amor por toda la red y con muiel se llenaron de suspiros lascivos los foros. Los amé a todos. Todos me amaron. A todos abandoné, ingrata. Y sin embargo recorro el listín de sus teléfonos las direcciones de correos de sus casas sus fotografías de pollas empalmadas y sus caras de vicio. Conozco los rostros de sus mujeres e hijos. Voy a hacerlo. Aun no ha terminado el juego. Pagarán por lo que les di y no me dieron.

Saturday, January 13, 2007



Apuntes al vuelo de la tarde

1
Desde la puerta de la casa se veía el mar y el cielo, grises ambos, apenas diferenciados. Las nubes sobre la suave ladera de la montaña, ahora en penumbra casi, espaciaban sombras sobre los arbustos. El viento cálido y húmedo. A lo lejos, desde el otro lado de la rambla, comenzaban a sonar las campanas de la pequeña ermita de la aldea más próxima. Sus ojos color gris que hoy no podría distinguirse del cielo dejaban penetrar la conjunción de sensaciones que provocaban en ella los elementos cambiantes de la naturaleza triste y el sonido lejano de las campanadas, el trinar de alguna chicharra despistada, un grillo madrugador y los pájaros de la tarde, aquellos que a veces de noche aullaban como seres de otro mundo. Se sentó en los escalones empedrados, acerco su nariz a la mata de hierbabuena que crecía en el arriate, junto la albahaca y el perejil. Arrancó unas hojillas las chupó y mordisqueó disfrutando del delicioso y fresco sabor. Permaneció absorta aún un tiempo, dejando que el silencio de su mente la vaciara y limpiara. Dibujaba con sus dedos sobre la tierra. Dibujaba sin darse a penas cuenta que lo que hacía. Dibujaba signos líneas, manos rostros y después los borraba con la palma de mano. Alzó la mirada y vio como se formaba un remolino de polvo, hojas y viento. Ahora soplaba el viento. silbaba entre las ranuras de las piedras y los huecos enrejados de las pequeñas ventanas. El viento traía el olor del corral de las gallinas y la cabra, el olor a alfalfa y estiércol. Cerró los ojos. Le parecía que se elevaba en el torbellino. Giraba ella o giraba el mundo. Sentía un eje en su estómago que la mantenía unida a un dibujo que aún no había borrado ni el viento, ni su mano y que se parecía a ella. Pero su visión ya no tenía el mismo ángulo. Ahora distinguía colores y formas que nunca había ni siquiera soñado. Oyó repentinos sonidos indescifrables. Cada vez más fuertes las visiones, mas afinados los sonidos. Supo entonces muchos secretos escondidos que sin embargo comprendía a la perfección. Ante ella se descubrieron las eras de sus velos y le recitaron una canción inacabable de la que sin embargo conocía el final que no acababa. Mas cuando volvió a abrir los ojos en su cama de siempre en el 7º piso puerta F del mismo edificio en el que vivía desde casi siempre, apenas recordaba nada y sin embargo sabía que nunca olvidaría el sabor del saber oculto que la rozó una tarde de verano.


2
Solía salir a caminar sin rumbo fijo. Asumía las calles como paréntesis y los cruces como signos interrogatorios. Nunca miraba el nombre de las calles y apenas prestaba atención a los suficientes elementos de las mismas como para recordar que alguna vez pasó por ellas, aunque algunas le producían deja vús de luces o de olores por lo que intuía que, tal vez, por allí pasó algún día, aunque también pudiera ser que, esa calle cualquiera, se pareciera a cualquier otra. Aquella tarde noche caminaba reincidentemente inconsciente. Se cruzó con ella un ciego de bastón y perro lazarillo, ella se apartó para darle paso. En la siguiente acera otro ciego y otro y otro, se acercaban cientos de ciegos que cruzaban calles y golpeaban pareces y baldosas con sus bastones. Un miedo abstracto comenzó a sacudir sus neuronas y el corazón le latía muy fuerte. Quería sacudirse el pavor que le aprisionaba la faringe y la laringe, le parecía estar en otro sitio, un mundo de invidentes en el que ella solamente podía verlos. Caminaba aún manteniendo el paso, dudando de las explicaciones que el desvarío en ella provocaban y sin embargo embargada del sentimiento de oscuro miedo incomprensible. Pero al girar una esquina rozándose con mas invidentes que cual zombies parecían acudir a algun llamado inexpugnable, comprendió al ver el cartel sobre la puerta : LA ONCE.


3
Soñó con él, soñó que el bajaba por la calle e incrédula ella le miraba, por que todos le decían que era él que era él, que ha regresado. Pero le costaba creerlo. El llegaba y ella le esperaba con tanto miedo y deseo. Llegaba y no era él, no parecía él, no era su cuerpo, ni eran sus manos, no era su rostro ni su pelo, ni siquiera era su voz ni su sonrisa de hoyuelos. Pero él le hablaba y sonreía. A ella no le hubiera importado que fuera otro diferente si era el mismo pero no. Cuando miró sus ojos y descubrió que allí tampoco estaba se rompió el sueño y despertó llorando.

4
Hubo un lugar en algún sitio en el que había habitado. Una habitación amplia y oscura, con una cama de dosel de sábanas recias, una cómoda al lado, un cofre enfrente, un ropero entreabierto y una jofaina también debajo del colchón. Ella está tumbada en la cama y se siente tranquila y confiada a pesar, piensa, de que esos muebles ahora le darían miedo. Lleva un camisón largo y holgado y está esperando que entre alguien por la puerta… oh! No!… no es por la puerta sino por la ventana abierta.

5
Aquella tarde la pasó entre los frutales, bajo los arcos de enredaderas que sombreaban el velador descubierto. Reclinada, en un sillón de mimbre y almohadones, escuchaba el gorjeo del manantial y multitud de trinos de sabor verde y amarillo algunos grises otros rojos y azulados. Porque esa tarde los sonidos sabían a colores. Y olía a calor y a fresco de sandía. Tocaba las flores y eran fuego o roca. Y las naranjas rojas sabían a manos enlazadas. Se tumbó sobre la hierba. El sol sobre los párpados cerrados le inundaba de imágenes cambiantes que no sabía si estaba viendo con los ojos. Y poco a poco sin sobresaltos se durmió y soñó sueños que ya soñó en la infancia.

6
Conoció a X. en Mayo -que era por mayo ..... y están los campos en flor-. Le diferenciaba del resto de la humanidad ese abismo de luz que tras sus ojos se consumía, una sensibilidad refinada y una perversión mental rayana en lo obsceno. Sin embargo X. la atraía como un imán, sencillamente. Era capaz de hacerla reír y llorar haciéndola ver cosas que ella también veía. X. era capaz de darle una sola palabra o ni siquiera, una sílaba, una letra y hacerla volar o padecer como si nada. Se convirtió en su pasión, una pasión serena que la estaba conduciendo no obstante a la locura de los dioses.


7
Se vistió de rojo. Escribió en minúsculos pergaminos que enrollo en lazos de seda y selló con lacre rojo. Los depositó en una pequeña fuente de cristal arcoirisado. Lo cubrió todo con piedras de colores escogidas una a una. Piedras simples que contenían mensajes secretos en sus vetas o en sus formas. Encendió velas de todos los colores sobre las piedras, muchas velas hasta que la cera las cubrió. Aprisionó sus mas secretos deseos para ver si así conseguía olvidarle.


8
Cuando él desapareció el mundo dejo de importar. También había dejado de importarle cuando le conoció. Sin embargo cuando perdió el calor que la mantenía viva ya no podía recordar nada de todo aquello. De nuevo todo volvió a no importarle. Ni siquiera él.


9
Tal vez, en realidad ya aún antes de haberle conocido el mundo no le importaba. Tal vez.
.